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Tren Hiram Bingham: Viaje de lujo a Machu Picchu
$500 - $1200/día 1-2 días abr - oct (Estación seca) 4 min de lectura

Tren Hiram Bingham: Viaje de lujo a Machu Picchu

Olvida el trekking agotador. Descubre el exclusivo tren Belmond Hiram Bingham y viaja a Machu Picchu con todo el confort y estilo de los años 20.

¿Crees que solo hay una forma de llegar a Machu Picchu? Olvida los buses llenos y las caminatas extenuantes.

Muchos te dicen que el esfuerzo es parte de la experiencia: largas rutas, noches frías en carpa.

Pero hay otra opción. Cambia los bastones por una copa de cristal.

El Belmond Hiram Bingham no es solo transporte: es una expedición de lujo que cruza los Andes peruanos con el glamour de los años veinte.

El Ritual en la Estación

Cusco amanece temprano. El frío aún se siente en las calles empedradas cuando llegas a la estación Wanchaq.

Nada de caos de viajeros. Aquí todo es elegancia: alfombra roja, personal impecable y un recibimiento cálido.

La altitud de Cusco se nota en cada respiro, pero el ambiente en la estación es acogedor. El equipo de Belmond se encarga de tus maletas y te guía con amabilidad.

No solo revisan tu boleto: te ofrecen un enorme Pisco Sour de maracuyá.

Estacion Wanchaq alive with anticipation

Un sorbo y el sabor cítrico te despierta. Danzantes y músicos locales animan la plataforma. El sonido de las flautas y los trajes coloridos anuncian que este viaje será diferente.

No parece una salida, sino el inicio de una celebración. La energía se siente en el ambiente.

Sube a la Máquina del Tiempo

Deja atrás el mundo moderno. Al subir, el aroma a madera pulida y los detalles en bronce te transportan a otra época.

Asientos de terciopelo, lámparas de luz cálida, todo evoca el lujo de los años veinte.

El contraste es fuerte: afuera, los Andes imponen respeto; adentro, todo es comodidad y atención personalizada.

El personal te llama por tu nombre y anticipa lo que necesitas. Si tienes frío, una manta aparece en segundos.

Te acomodas y el tren cobra vida. El suelo vibra: comienza la aventura.

Vive el Bar en Movimiento

No te quedes sentado. Dirígete al vagón bar.

Aquí la atmósfera es animada. El bartender prepara Pisco Sours y Chilcanos sin perder el ritmo, aunque el tren se mueva.

Una banda local toca música peruana en vivo. El cajón y las guitarras acompañan el paisaje que pasa veloz.

Toma un trago, disfruta la música y conversa con otros viajeros. Es fácil hacer amigos en este entorno.

Baila mientras el tren atraviesa los Andes. El viaje se vuelve una fiesta sobre rieles.

Disfruta el Banquete en Marcha

Cuando el hambre llama, el vagón comedor te espera. Los meseros sirven un brunch gourmet de tres tiempos, incluido en el boleto.

El menú resalta ingredientes andinos: trucha fresca, papas nativas, quinua perfectamente cocida.

La experiencia rivaliza con los mejores restaurantes de Lima, pero aquí el paisaje cambia a cada minuto.

Copas de cristal, vajilla fina y mantel blanco. Comes como rey mientras los Andes pasan frente a tus ojos.

Dos horas y media de puro placer y hospitalidad de primer nivel.

Persigue el Urubamba Salvaje

Mira por la ventana. El paisaje cambia radicalmente. Dejas atrás el altiplano y entras al bosque nuboso del Valle Sagrado.

The rugged valley walls of Ollantaytambo

En minutos, los campos secos dan paso a una vegetación exuberante. El río Urubamba acompaña el trayecto, abriéndose paso entre rocas y cañones.

Pasas por Ollantaytambo, con sus terrazas incas vigilando el valle. La selva se hace más densa.

Sal al vagón mirador al aire libre. Siente el viento y el aroma húmedo de la jungla.

The raging waters of the Urubamba River

El rugido del río supera al motor del tren. Te apoyas en la baranda y te sientes pequeño ante los enormes muros de piedra.

Aquí la naturaleza es protagonista. Y tú tienes el mejor asiento.

No te pierdas

El Pisco Sour de maracuyá en la estación, el brunch gourmet con vista a los Andes, la banda en vivo en el bar y el Urubamba desde el vagón mirador.

Llega a la Puerta de la Selva

Por fin, el tren se detiene en Aguas Calientes. El lujo da paso a la selva vibrante.

Bajas en un pueblo bullicioso, rodeado de vegetación. Aquí empieza el acceso a Machu Picchu, la ciudad perdida de los incas.

El aire es cálido y húmedo, lleno de aromas a orquídeas y tierra mojada.

Miras hacia las montañas cubiertas de verde. Machu Picchu espera, oculta entre las nubes.

Muchos temen la subida y el cansancio. Pero tú llegas renovado: la comida, la música y el confort te dan energía.

Cruzaste los Andes en terciopelo. Ahora, toca conquistar las ruinas.

Olvida el tren turístico común y los buses llenos. Reserva el Hiram Bingham.

Vive la máxima experiencia para llegar a Machu Picchu. ¿Listo para embarcarte?