Parador Cambará do Sul: Caza de setas y glamping de lujo
Descubre el glamping de lujo y la caza de setas silvestres en Parador Cambará do Sul. Gastronomía local y aventura en los altos de Brasil.
¿Crees que conoces Brasil? Piénsalo de nuevo. Olvida la humedad. Olvida las caipiriñas en la playa. Te envío al sur. A las tierras altas.
Bienvenido a Campos de Cima da Serra. Aquí el aire muerde. El paisaje es dramático. Y durante unas semanas en otoño, el suelo cobra vida. Lo llaman "El Despertar de las Setas Silvestres". No es un paseo por la naturaleza. Es una cacería. Y tienes que estar allí.
No te pierdas
El baño al amanecer en el jacuzzi privado de tu deck. Asar salchichas frescas de porcini en medio del bosque de pinos. La piscina infinita climatizada cuando el aire baja a 10°C. La caminata hasta el antiguo árbol Centenario Cambará.
No es un camping cualquiera
Para que quede claro. Esto no es acampar. No duermes en el suelo. Estás en Parador Cambará do Sul. Reservamos la Suite Itaimbezinho.
¿Desde fuera? Una tienda de campaña de lona. ¿Por dentro? Lujo puro y sin filtros. Pero la verdadera joya es el deck. Una bañera de hidromasaje privada. Te sientas allí. Las burbujas rugen. Mirando los campos vastos y vacíos. Es chic. Es acogedor. Es justo donde necesitas estar antes de que empiece la verdadera aventura.

Comienza la caza
Por esto vinimos. La caza de setas. Nos calzamos las botas y nos adentramos en los pinares. La misión: encontrar a las gigantes.
Es adictivo. Escaneas las agujas de pino. Buscas ese bulto revelador. Encontramos monstruos. Porcinis enormes escondidos a simple vista. Pero no se trata solo de recolectar comida gratis. Es una clase de biología. Los hongos son el motor del bosque.
Usamos cestas tejidas. ¿Por qué? Para que las esporas caigan de nuevo al suelo mientras caminamos. Tomas el fruto. Aseguras el futuro. Recolección sostenible en su máxima expresión.
Banquete con tu cosecha
No hay nada como comer lo que acabas de sacar de la tierra. Los chefs Rodrigo Bellora y Altemir Pessali no se andan con rodeos.
Cazamos. Recolectamos. Y luego comimos. Allí mismo, en el bosque. Salchichas frescas de setas chisporroteando en la parrilla. El sabor es intenso. Terroso. Real.
De vuelta en el restaurante Alma, el espectáculo siguió. Tostada francesa con helado de naranja. Platos que gritan terroir local. Esto es Rio Grande do Sul en un plato.

Modo recuperación
Te van a doler las piernas. Eso es seguro. Aquí el terreno no es plano. Parador lo sabe. Acaban de inaugurar una nueva zona de spa.
Dos salas de tratamiento para deshacer los nudos de la espalda. Pero la estrella es el agua. Una piscina infinita climatizada. El aire es fresco, casi helado. El agua humea. Flotas. Miras el horizonte. Cada paso cuesta arriba vale la pena.
En plena naturaleza
No solo comas. Camina. Tienes que recorrer el sendero Fazenda Camarinhas. Es la misma tierra, pero con una energía totalmente diferente.
En pleno campo, la encontramos. El árbol Centenario Cambará. El gigante que da nombre al pueblo. Es antiguo. Inmenso. Parado en la pasarela junto a él, te sientes pequeño. En el mejor sentido.

Esto no es solo un hotel. Es una inmersión. Parador Cambará do Sul organiza esta experiencia de setas por temporada. Resérvala. Ensúciate. Come como un rey.
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