Morro Dois Irmãos: la mejor ruta de senderismo en Río
Olvida las playas llenas. Sube Morro Dois Irmãos: una caminata exigente con las vistas más espectaculares de Río de Janeiro.
¿Crees que ya conoces Río de Janeiro? Piénsalo de nuevo. Tumbarse en Copacabana es para principiantes. Tomar una caipirinha junto a la piscina está bien para descansar, pero si buscas aventura real, hay que ganarse la vista. Prepárate para sudar, ensuciarte y sentir los pulmones arder.
Hoy dejamos la orilla y subimos el Morro Dois Irmãos, la montaña que domina el horizonte de Río. Es empinada, desafiante y absolutamente inolvidable.

¿Listo para el caos?
Tu aventura no empieza en un sendero tranquilo. Comienza en el Mirante do Leblon. Llega temprano y reúne a tu guía: los fines de semana, las multitudes no dan tregua.
Olvida los buses turísticos. Ve directo a la base de la favela Vidigal. Tienes dos opciones para llegar al inicio del sendero: una combi local o una moto-taxi.
Elige la moto-taxi. Las combis empiezan a circular sobre las seis de la mañana y cuestan unos cinco reales, pero la adrenalina de la moto no tiene comparación.
Agárrate fuerte. El recorrido por las calles empinadas y caóticas de Vidigal ya es una aventura. Los conductores esquivan perros, atraviesan callejones y suben pendientes imposibles. Es pura adrenalina.
Te dejan justo en la entrada del sendero. El corazón ya va acelerado. Respira hondo: aquí empieza el verdadero reto.
Los primeros cinco minutos te pondrán a prueba
No esperes un calentamiento suave. Esta montaña no tiene piedad. El sendero empieza fuerte desde el primer metro.
La primera parte es la más empinada. Tus pulmones arderán, tus piernas se quejarán. Resiste. Pronto el camino se suaviza un poco.
Son 533 metros de desnivel. No es broma, especialmente con la humedad. Los más preparados lo hacen en 45 minutos, pero tómate tu tiempo si lo necesitas. Solo no te rindas: sigue avanzando, paso a paso.
Haz una pausa en el Mirante do Sul para recuperar el aliento y contemplar la inmensa favela de Rocinha.
Mira a lo lejos la imponente Pedra da Gávea. Desde aquí, la ciudad se revela en toda su magnitud. Es la mejor "oficina" del mundo.

Sol, sudor y supervivencia
El sol de Río no perdona. En este sendero expuesto, te cocina vivo. Lleva protector solar potente y mucho repelente.
Vas a sudar cada gota de agua. Lleva una botella grande, Gatorade o agua de coco bien fría.
Empaca snacks energéticos. Los vas a necesitar: la humedad agota más que la pendiente. El aire es denso y la vegetación atrapa el calor.
Ten cuidado donde apoyas las manos; hay plantas con espinas en los tramos estrechos. Un mal apoyo y acabarás con la mano llena de pinchos. Presta atención: la selva no perdona errores.
No te pierdas
La subida en moto-taxi por Vidigal, la foto impresionante desde el Mirante do Sul sobre Rocinha y el chapuzón en la playa de Leblon tras la caminata.
La recompensa en la cima
Llegaste. La cima del "hermano mayor" no es una gran meseta: es un trozo de roca estrecho y concurrido.
¿La vista? Inigualable. Abajo tienes al "hermano menor".
Desde la ciudad parecen pegados, pero aquí ves la enorme distancia y el abismo entre ellos.
Mira el horizonte: la playa de Leblon se extiende, Ipanema se curva a lo lejos y el Jockey Club queda muy abajo.
Incluso el Cristo Redentor asoma entre las nubes. Te has ganado cada pixel de este panorama. Disfrútalo, haz la foto y guarda ese momento.

Lo que nadie te cuenta
Subir es solo la mitad del reto. Bajar es donde más gente se lesiona. Olvida las zapatillas urbanas: usa calzado de senderismo con buen agarre.
Hay una zona peligrosa de tierra resbaladiza cerca del borde. Un paso en falso y podrías deslizarte hacia un precipicio. Pisa sobre las rocas y mantén el centro de gravedad bajo.
No dejes que la emoción de la cima te distraiga. Concéntrate en cada paso. Por esto es tan recomendable ir con guía.
El sendero se divide. ¿Izquierda o derecha? Si te equivocas, puedes perderte en la selva. Un guía local te mantiene seguro: conoce el terreno, los atajos y cómo leer el clima. No arriesgues yendo solo.
La recompensa final
Consejo: lleva el bañador puesto bajo la ropa. Al bajar estarás cubierto de sudor y tierra. El Atlántico te estará esperando.
No seas quien se queda con la ropa de senderismo mientras todos se zambullen en el mar. Pisa la arena, quítate las botas y lánzate al agua. Deja que la sal limpie el esfuerzo y el frío reviva tus músculos.
¿Listo para dejar el camino fácil? Reserva el vuelo, contrata el guía, sube la montaña y piérdete en la aventura.
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