Lujo y contrastes en Reykjavik: Guía del EDITION Hotel
Descubre Reykjavik desde el lujo del EDITION Hotel hasta las calles coloridas y la luz del sol de medianoche. Una guía práctica para tu viaje a Islandia.
Lujo y contrastes en Reykjavik: Guía del EDITION Hotel
Islandia es tierra de extremos: frío y calor, paisajes volcánicos y noches interminables. Reykjavik, su capital, lo resume todo en un solo lugar. Si buscas un refugio cómodo y moderno tras un día enfrentando el viento ártico, The Reykjavik EDITION es tu mejor apuesta para combinar lujo, diseño islandés y una ubicación privilegiada junto al puerto.
Una bienvenida volcánica en el puerto
El viento del Atlántico Norte te recibe con fuerza y el aroma salino del mar. Frente al puerto, The Reykjavik EDITION destaca con su fachada de madera ennegrecida, inspirada en la técnica japonesa Shou Sugi Ban, que recuerda a la tierra volcánica de Islandia. Al cruzar las puertas de cristal, el frío desaparece y te envuelve un ambiente cálido: luces LED que simulan auroras, aroma a té negro y madera, y una chimenea central rodeada de cómodos asientos.
"Aquí el viento siempre gana", bromea el conserje mientras te ofrece una toalla caliente. "Pero construimos buenos muros". Y así, el hotel se convierte en tu refugio islandés, moderno pero fiel a la esencia local, con un tótem de basalto junto a la entrada y sillones de terciopelo negro para relajarte junto al fuego.

Basalto y terciopelo negro
Las habitaciones del EDITION son un oasis silencioso y elegante en los pisos superiores. El contraste entre el exterior agreste y el interior de madera clara y mobiliario italiano es total. Las ventanas panorámicas enmarcan el Harpa Concert Hall, con su estructura de vidrio en forma de panal justo al lado.

Las cortinas opacas son imprescindibles en verano, cuando el sol apenas se oculta. El baño, con su ducha de piedra y bañera espaciosa, invita a relajarse tras el trayecto desde el aeropuerto. El aroma a Le Labo y el vapor caliente completan la experiencia de lujo.
En la planta baja, el spa subterráneo es un templo de basalto, vapor y tranquilidad. Tras una sesión en el hammam, puedes probar el tradicional pan volcánico con sal de lava negra y un zumo verde recién exprimido: sabores intensos y reconfortantes, perfectos para recuperarte del viaje.
Paredes de cristal y vistas al Harpa
El hotel aprovecha su ubicación junto al Harpa Concert Hall, uno de los iconos modernos de Reykjavik. Desde las zonas comunes y muchas habitaciones, puedes admirar la geometría de su fachada de cristal y el paisaje del puerto, siempre cambiante bajo la luz del norte.
Sabores bajo el sol de medianoche
La oferta gastronómica del EDITION destaca por Tides, el restaurante dirigido por el chef Gunnar Karl Gíslason (estrella Michelin). El espacio combina columnas de hormigón, madera cálida y una lámpara central de Eric Schmitt. El menú es islandés moderno: pescado curado, pan de centeno y frutos silvestres.
En el séptimo piso, The Roof bar ofrece vistas panorámicas del puerto y las montañas. En verano, la luz dorada del sol de medianoche inunda la terraza incluso a las dos de la mañana. "Aquí el tiempo es solo una sugerencia en verano", dice la camarera mientras sirve un aquavit con alcaravea. Si buscas un ambiente más íntimo, baja al bar Tölt en el lobby y pregunta por el origen de su nombre: es el quinto paso del caballo islandés, famoso por su suavidad, igual que el ambiente del bar.
Solfar y calles arcoíris
Por la mañana, tras un desayuno de skyr y bollos de arándano, toca explorar la ciudad. Reykjavik es joven y vibrante, fundada oficialmente en 1786. Un paseo por el malecón te lleva hasta el Sun Voyager (Solfar), la escultura de acero que evoca un barco vikingo y simboliza la aventura y el descubrimiento.
El casco antiguo es un mosaico de tejados de chapa pintados en rojo, azul y amarillo. La Rainbow Street, con su asfalto multicolor, celebra la diversidad y la inclusión, aportando alegría incluso en los días más grises.

En la cima de la colina se alza Hallgrimskirkja, la iglesia más emblemática de la ciudad. Su fachada recuerda a las columnas de basalto y su interior, sobrio y silencioso, invita a la reflexión. Reykjavik es una ciudad de contrastes: fuego y hielo, días interminables y noches eternas, clima desafiante y refugios acogedores. Aquí, más que visitar, buscas refugio. Y al salir de nuevo al viento, ya no luchas contra él: simplemente dejas que te lleve.
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